Es el cumpleaños del hijo de esta mujer y la madura no sabe cómo puede sorprenderle para que esté feliz en este día tan especial. Lo que hace después de pensárselo mucho es decirle que se tumbe, que se relaje, que se baje los pantalones y que deje que ella le haga una mamada profunda. La madura ha comido muchas pollas a lo largo de su vida y ahora vuelca toda su experiencia chupando con el chaval, algo que seguramente nunca le habían comido el rabo de esa manera tan bestial. Al final abre la boca esperando una buena corrida que la complazca a ella.

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Madres e Hijos

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