Su padre nunca pensó en su coñito prieto ni en otras partes de su cuerpo, porque sería un tema claramente tabú, pero si su propia hija se le insinúa… ¿qué hacer? El hombre tiene que enfrentarse a su hija y decirle que por mucho que se lo repita, no se la va a follar. Pero la chica sabe utilizar sus recursos y acaba convenciendo a su padre para que se centre en ella, le dé toda su atención y de paso que le meta la polla en el coño. A la hija le encanta que su padre la domine y que siempre piense en comerse su coño.

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Padres e Hijas

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