Las mujeres japonesas son sumisas y tienen que aguantar todo lo que hagan sus maridos sin rechistar. Eso implica que también se tienen que aguantar si descubren que sus esposos le están metiendo la polla a otras mujeres. Para esta mujer la situación es muy tensa porque cuando su marido cree que ella se ha quedado dormida acepta la visita de la hermana y le mete la polla. Lo que no sabe es que su mujer está despierta escuchando cómo se folla a su cuñada, a la que le clava el rabo en varias posiciones y la destroza incluso más fuerte de los polvos que tiene con ella.

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