Desde que se divorció este hombre prefiere celebrar las citas especiales del año con su hija de una forma distinta. Esta vez le regala un vibrador que le mete en el coño y que controla a distancia. El tío consigue que la hija se corra en pocos minutos y luego termina follándola bestialmente, porque es algo que a la putita no le importa precisamente por lo puta que es. Con cada pollazo que le da el padre se pone más y más cachonda esperando con ganas que el hombre le suelte una corrida tremenda muy espesa en toda la cara.

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Padres e Hijas

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