Dicen que hay ocasiones en la vida en la que sobran las palabras, momentos donde las personas se entienden con solo mirarse o incluso sentirse, y eso es lo que ocurre cuando el incesto aprieta, eso es lo que ocurre cuando una madre y su hijo duermen en la misma cama y el sexo sobrevuela por el dormitorio. Ambos tienen lo mismo en la cabeza, jamás lo han compartido, pero allí lo tienen, el deseo de tener sexo con su madre, el deseo de tener sexo con su hijo, cuando algo así está dentro se siente, se respira, no es necesaria ni una palabra para que esta madre y su hijo pasen la noche follando como animalitos… 😮

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